{"id":181,"date":"2023-01-02T14:24:52","date_gmt":"2023-01-02T17:24:52","guid":{"rendered":"https:\/\/chakanawines.com\/blog\/?p=181"},"modified":"2023-01-02T14:24:52","modified_gmt":"2023-01-02T17:24:52","slug":"kafka-hace-vino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/chakanawines.com\/blog\/kafka-hace-vino\/","title":{"rendered":"Kafka hace vino"},"content":{"rendered":"<p>La industria vitivin\u00edcola est\u00e1 atravesada, mucho m\u00e1s que otras, por persistentes fuerzas reaccionarias. Esto explica buena parte del estrepitoso fracaso del vino en Argentina, donde en una generaci\u00f3n hemos pasado de un consumo de 90 litros a menos de 20 litros per c\u00e1pita de la mano de la presunci\u00f3n de que el vino debe ser elaborado por estrellas internacionales para personas afluentes y, sobre todo, entendidos capaces de apreciarlo (negando cualquier posibilidad de simple disfrute).<\/p>\n<p>Alrededor de esta absurda falacia se han construido varios de los fetiches que abundan en la industria\u00a0con la consecuencia (tal vez premeditada) de conservar una suerte de aristocracia del vino que se\u00a0mantiene exclusivamente en base a un conjunto de ritos que nada tienen que ver con el placer de\u00a0tomarlo. Estos ritos y sus reglas asociadas se han cristalizado al punto de impedir la innovaci\u00f3n, la\u00a0creatividad y la liberaci\u00f3n del gusto.<\/p>\n<p>Vaya un ejemplo m\u00ednimo de nuestra realidad cotidiana, la de Chakana.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, por primera vez y luego de varias frustraciones con proveedores externos de calidad\u00a0inconsistente, hemos decidido elaborar nuestros propios espumosos en nuestra propia bodega.\u00a0Es importante que el consumidor conozca que por motivos pret\u00e9ritos la elaboraci\u00f3n de espumantes en\u00a0Argentina no se puede hacer bajo el mismo techo y paredes que la elaboraci\u00f3n de vino no espumoso, y\u00a0que la obtenci\u00f3n de los permisos necesarios requiere del acondicionamiento de espacios y gestiones\u00a0administrativas. A pesar del desaliento, y como consecuencia de que en nuestra peque\u00f1a escala los\u00a0costos y beneficios de hacerlo en establecimiento propio superaban ampliamente la tercerizaci\u00f3n\u00a0(pr\u00e1ctica muy difundida en la industria), decidimos recorrer este camino. Es m\u00e1s, para no incurrir en\u00a0innecesarias inversiones, pensamos que nuestro espumante joven, proveniente de uvas blancas\u00a0biodin\u00e1micas de Agrelo, en lugar de hacerlo con el industrial m\u00e9todo charmat convencional que se usa\u00a0com\u00fanmente para estos vinos en la industria, lo har\u00edamos refermentando el vino en botella, a la manera\u00a0que describi\u00f3 el cada vez menos recordado monje benedictino Dom Perignon antes de transformarse en\u00a0marca de alcurnia.<\/p>\n<p>Y eso hicimos: un \u00e9xito enol\u00f3gico rotundo.<\/p>\n<p>El espumante ferment\u00f3 bellamente y gust\u00f3 tanto a nuestros compradores internacionales, que\u00a0inmediatamente recibimos pedidos por todo el volumen producido.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed empezaron los problemas.<\/p>\n<p>En la Argentina, como en muchos pa\u00edses productores, la industria vitivin\u00edcola est\u00e1 controlada por un\u00a0\u00f3rgano estatal, el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). Cualquier vino antes de ser consumido\u00a0internamente o exportado debe ser certificado por el INV. El primer problema que nos pusieron fue de\u00a0categorizaci\u00f3n: un vino espumoso fermentado en botella durante un plazo menor a 6 meses, para el INV\u00a0simplemente NO EXISTE. En un deslumbrante testimonio de los registros lacanianos, algo que en realidad hab\u00eda sucedido y era perfectamente disfrutable, para el lenguaje del INV no ten\u00eda nombre ni existencia simb\u00f3lica, y por lo tanto es invendible.<\/p>\n<p>Pensamos que lo mejor era no poner a prueba, en esta circunstancia, al controvertido psicoanalista\u00a0Lacan y cancelamos el certificado para nuestro vino espumoso (es importante notar que si en lugar de\u00a0haber fermentado en botella lo hubiese hecho en un autoclave industrial el vino era perfectamente clasificable) y lo pedimos bajo otra categor\u00eda, \u201cfrisante\u201d, un neologismo (no existe en espa\u00f1ol esta palabra) de reciente invenci\u00f3n del INV. Por supuesto que esto permiti\u00f3 que el espumante se materializara en el universo simb\u00f3lico del INV.<\/p>\n<p>Ahora el problema paso de ser simb\u00f3lico a ser ling\u00fc\u00edstico. El INV no tiene una palabra en ingl\u00e9s para\u00a0\u201cfrisante\u201d y por supuesto se neg\u00f3 rotundamente a usar la palabra aprobada para espumantes:\u00a0\u201csparkling\u201d. El problema es que, en el uso y la costumbre de los pa\u00edses anglosajones, no existe ninguna\u00a0otra palabra que denote un vino espumoso. Por lo que el vino perdi\u00f3 nuevamente su existencia\u00a0simb\u00f3lica y en los registros del INV.\u00a0Mientras tanto, en lo real, el gobierno perd\u00eda las PASO, la devaluaci\u00f3n destru\u00eda el poder adquisitivo de la\u00a0gente y, sobre todo, los bancos dejaron de prestarle plata a las Pymes como nosotros. Pero este es un\u00a0problema insignificante para el INV frente a sus dificultades semi\u00f3ticas. Tampoco es un problema que\u00a0los compradores de nuestro vino, \u00fanico espumante biodin\u00e1mico de Argentina, contin\u00faen esperando el\u00a0vino que le prometimos hace 3 meses y esperaban vender en el verano.<\/p>\n<p>Tal vez, mientras el INV reflexiona sobre Lacan y el ling\u00fcista Saussure, pasen los 180 d\u00edas requeridos y el\u00a0vino cobre existencia simb\u00f3lica. Aunque en ese caso, en el mundo real (inextricablemente anudado al\u00a0mundo simb\u00f3lico) las fiestas hayan pasado en el hemisferio norte y nuestro vino no tenga ninguna raz\u00f3n\u00a0de existir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La industria vitivin\u00edcola est\u00e1 atravesada, mucho m\u00e1s que otras, por persistentes fuerzas reaccionarias. 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